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LA "MADERA" DE LA AUTORIDAD EDUCATIVA
Amparo Caballero y Gonzalo Romero
El aluvión de privatizaciones, con la consiguiente y sucesiva compra de derechos y deberes, sigue llegando a la escuela. Las privatizaciones también llegan al componente social, allí donde nos relacionamos y comunicamos los ciudadanos. Y, claro, uno de los subsistemas sociales de mayor importancia es, sin duda, la escuela.
La escuela es siempre un reflejo de lo que sucede fuera de sus aulas y patios de recreo. Y uno de los reflejos, hoy, de la escuela, es la llamada "crisis de autoridad", a tenor de los titulares de muchos medios de comunicación de masas.
La autoridad, si de educación hablamos, es una construcción tan necesaria como compleja. En primer lugar, tendríamos que aclarar qué queremos decir cuando hablamos de autoridad y más en concreto, de autoridad educativa en la escuela. Porque, al parecer (como casi todo se compra y casi todo se vende en un mercado donde esa compra compulsiva tiene mucho que ver con "esto quiero, esto compro ahora") alguien ha debido confundir conceptos morales con adquisición "inmediata" de los mismos. La compra compulsiva es lo que tiene, que no mide sus efectos secundarios hacia el prójimo (próximo o remoto), salvo la satisfacción inmediata de mis deseos. Debe ser que, alarmados por el sumatorio de noticias sobre la llamada violencia escolar en los medios de comunicación masivos, pretenden algunos sacarse ahora de la chistera, el conejo sorpresivo de una ley que invista de autoridad a los profesionales de la escuela obligatoria: así como se conquistan países y se imponen voluntades "manu militari", así se impondrá también la tan al parecer deseada autoridad, de la que parece carecer parte del profesorado.
Confunden, quizás interesadamente, la autoridad con la imposición de deberes en quienes no pueden defenderse "de igual a igual". Pregonan la vuelta al "usted" y a la tarima como elementos de "autoridad"; tarima de cuya madera podemos hablar muchos, que ahora recordamos los reglazos, los golpes, las palmetadas… porque en aquel contexto todo eran golpes y la ley se fabricaba a golpes y en las iglesias los golpes de pecho eran la oración habitual de los que aún suponían que cuanto más duro era el golpe mayor era también la indulgencia.
Sin embargo, a nuestro entender, la autoridad educativa es un proceso dialógico: reconocemos autoridad en quien nos quiere y nos respeta, en quien es capaz de generar un buen clima en el aula, condición indispensable para aprender algo útil en nuestra vida presente y futura.
¿De qué madera estará hecha entonces la escuela donde el alumnado aprende satisfecho y se siente identificado con ella y con quienes son sus maestros y maestras, a los que quiere y respeta? Sabemos por la investigación y por la experiencia que allí donde existen comunidades educativas en las que se tiene claro que los procesos de enseñanza y aprendizaje son oportunidades vivas de y para la cooperación, no necesitan de una ley que les invista de autoridad. Suelen ser centros en donde de vez en cuando surgen, claro, conflictos, pero no se tratan como un asunto "judicial" ni mucho menos "policial", sino que esa misma comunidad lo resuelve educativamente, interpretando con ecuanimidad las situaciones conflictivas haciendo que todos los implicados sean actores y responsables de sus acciones u omisiones. Un diálogo vivo tan educativo como eficaz para las partes implicadas. No necesitan castigar ni elevar con tarimas su autoridad porque entienden que un educador con autoridad suele ser una persona querida y respetada. Han gestado su autoridad y respeto en la elaboración de muchas horas de estudio y dedicación hacia quien es el centro de su actuación: el alumnado.
La autoridad educativa tiene todo que ver con un prestigio moral generado a base de mucho trabajo de información y de formación sobre quiénes son, cómo son y en qué contextos viven o sobreviven los alumnos que tienen delante. Y les conocen y conviven hasta donde pueden con ellos y saben que, con su oficio educador, deben intentar compensar las desigualdades sociales para promover una sociedad más justa, más crítica, más honesta, más creativa, más viva y con menos miedo para poder decir "soy", "existo", "estoy de acuerdo" o "esto no es justo"…
Para todo ello necesitamos profesionales bien formados que quieran (de querer- voluntad y querer-cariño) poner en el centro de su actividad al niño, a la niña, al adolescente, conociendo sus evoluciones psicológicas y sociales, apostando por ellos… Y eso significa distribuir un tiempo cronos y un tiempo kairós para que la escuela pueda ser una fiesta del aprendizaje. Profesionales que quieran entender a quienes no siempre saben pedir lo que necesitan, porque no pueden, porque no han alcanzado la madurez suficiente como para encontrar las palabras con las que decirle al maestro: "necesito de ti y de tu sabiduría, comparte tu tiempo conmigo", "ponme límites", o "súmate a mis reivindicaciones, que también pueden ser las tuyas"...
Es probable, a tenor de los datos de los que disponemos, que sus familias anden ahogadas en un marasmo de competitividades (caso de pertenecer a la llamada clase media) o en el drama del paro inminente o en el miedo a perder el empleo. Esas familias -a las que algunos consideran "únicos culpables" de que sus vástagos rompan el molde de los "buenos modales"- están obligadas, no lo olvidemos, a llevar a sus hijos e hijas a la escuela hasta los 16 años. Una escuela en la que a veces, como hechos puntuales y no de manera masiva, revientan su hastío porque nada ven en ella que pudiera atraer su interés.
Hace falta invertir tiempo y dinero en la preparación de esos profesionales… La propuesta de ley que trata de investir de autoridad al profesor que dice no tenerla, es tan absurda como inútil. Y detrás de esta ley, el legislador esconde lo que piensa de la sociedad en la que nos construimos. Porque una escuela no es sino el fiel reflejo de lo que sucede en la sociedad en la que se inserta, hablar de educación es hablar de la sociedad que deseamos construir… Educar para la vida o amaestrar para el mercado. Ni más, ni menos.
Amparo Caballero y Gonzalo Romero. Profesores del Departamento de Psicología Social y Metodología de la Universidad Autónoma de Madrid y del Departamento de Didáctica de la Universidad de Alcalá, respectivamente. Miembros de la Asociación Cultural Candela.
A AQUELL@S PADRES Y MADRES, EDUCADORES Y EDUCADORAS QUE DESEEN PENSAR EN COMÚN...
Asociación Cultural Candela
Como bien sabréis, el jueves 8 de mayo se ha realizado la prueba de supuesta evaluación que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid lleva realizando durante los últimos cursos a nuestros chicos y chicas de Sexto Curso de Educación Primaria. Igualmente, el 27 de mayo se realizará la correspondiente al alumnado del Tercer Curso de Educación Secundaria Obligatoria
Queremos compartir con vosotr@s algunas reflexiones que, desde nuestro punto de vista, son enormemente relevantes a la hora de tomar decisiones al respecto:
- ü Evaluar en educación no es solamente "medir". Lo que nuestros hijos e hijas aprenden en el Centro Educativo depende no sólo de los contenidos (objetos de conocimiento) desarrollados en las asignaturas, sino del cómo esos contenidos son transmitidos, compartidos, motivados, cooperados y posteriormente aprehendidos, hechos suyos, a ser posible de forma grata en un ambiente donde el profesorado y el alumnado se embarcan en un proceso compartido de investigación y acción. Esto forma parte de un proceso amplio y complejo que es imposible medir a través de una sola prueba individual. Un examen hecho "desde fuera" en el que únicamente se les pide contestar a determinadas cuestiones puntuales sobre algunos contenidos muy concretos que estos evaluadores consideran imprescindibles para su formación, pero descontextualizados del proceso de enseñanza/aprendizaje, proceso en el cual los procedimientos, las actitudes, la cooperación, los afectos y las emociones juegan un papel decisivo a la hora de aprender y de enseñar. Obviando otro tipo de contenidos fundamentales para su crecimiento como personas. Nada de esto se evalúa en esa prueba.
- ü Para que una evaluación sea eficaz, efectiva y digna de llamarse "evaluación", debe recoger, además de lo explicitado en el punto anterior, la evaluación del profesorado, del proceso de enseñanza y aprendizaje, del contexto social donde se realiza la tarea educativa, y de la organización del Centro Escolar donde se lleva a cabo esta tarea social de primer orden que llamamos aprendizaje educativo.
- ü Para que una evaluación sea honesta, veraz y eficaz -social y profesionalmente hablando- sus objetivos e instrumentos deberían responder a los intereses democráticamente establecidos por todos los componentes de la Comunidad Educativa, en donde se reflejasen los intereses de la sociedad, especialmente de aquellas personas y colectivos menos favorecidos, porque creemos que la Educación o trata de mejorar la sociedad -mejorándonos como personas- o no sirve sino para seguir estableciendo las desigualdades que nos están conduciendo a un mundo irrespirable por inhumano, donde la guerra y la competición son el principal referente para "resolver"conflictos.
- ü El alumnado, supuestamente evaluado mediante esta prueba, una sola, que mide contenidos exclusivamente, no ha recibido durante los años en que se está realizando este "examen", ningún tipo de ayuda para la mejora "de" y "en" su proceso de aprendizaje por parte de los gestores del mismo. A saber, en la Comunidad Autónoma de Madrid: los responsables de la Consejería de Educación. Más bien al contrario, los continuos ataques privatizadores demuestran un desmedido interés por desmantelar una educación pública de calidad para todos nuestros hijos e hijas.
- ü Consideramos que la Consejería de Educación nos lleva a una trampa de gran calado: se limita a establecer el Plan General de Mejora de Destrezas Indispensables (CDI) que no incluye nuevos recursos, como la formación del profesorado, o cambios en la organización de los centros, profesorado de apoyo... por ejemplo, elementos que influyen en la mejora real de los resultados del proceso de aprendizaje del alumnado. Se han limitado a seleccionar a los Centros "examinados" a través del alumnado para establecer un ranking tan ficticio como injusto e irreal. Se han publicado en todos los periódicos de tirada nacional las listas de los resultados y se ha establecido un ranking que pretende seguir ninguneando a la Escuela Pública para dejar en manos privadas un asunto tan importante como es la educación de nuestros hijos e hijas, convertida en negocio para unos pocos.
- ü Muchos movimientos, asociaciones y colectivos de gran prestigio educativo se han opuesto ya a la realización de esta "chapuza" y os invitamos nosotros a oponeros también a ella... Os invitamos a visitar las páginas webs de estos colectivos (Movimientos de Renovación pedagógica, Plataformas por la Defensa de la Escuela Pública, FAPA Giner de los Ríos, ...) de fácil acceso a través de Internet.
Dado que muchos centros de enseñanza no están tomando ninguna decisión colectiva (y los centros que institucionalmente lo hicieron en anteriores cursos, han sufrido presiones y expedientes por parte de la CAM), dejando a los padres y madres la decisión personal de que su hijo/hija participe o no en la susodicha prueba, consideramos relevante dar a conocer estas cuestiones y por si os resulta de utilidad, acompañamos una carta, dirigida a la dirección del Centro, que puede servir de modelo para quienes consideren que sus hijos/as no deben participar en la misma.
Un saludo cordial.
A LA DIRECCIÓN DEL CENTRO-------------------------------------------
D. /Dña.
con DNI.
padre/madre de
alumn@ deL CURSO ___________________________________
me opongo expresamente a que se realice a mi hijo/a la evaluación prevista por las autoridades educativas de la Comunidad de Madrid para el día __________ de mayo de 2008.
Y ello por los siguientes motivos:
1º - Mi hijo/a y sus compañeros/as ya son objeto de las correspondientes evaluaciones por parte de sus profesores. Es a ellos a los que les compete legalmente realizar esta labor y son sólo ellos los que están capacitados para valorar adecuadamente su rendimiento y capacidad, de acuerdo, además con las circunstancias personales y sociales de cada uno.
2º - Considero inadecuado tanto el contenido como el procedimiento para la realización de la evaluación. La prueba tan sólo va a evaluar contenidos muy concretos, excluyendo otras cuestiones como el nivel de dotaciones, el porcentaje de alumnos de integración o la cantidad de profesores y su relación con las específicas necesidades del centro. Pero además, dicha prueba no afecta a los valores en que se educa, nada importa a la Comunidad la enseñanza de valores como la responsabilidad, la libertad, la participación, la solidaridad, etc-
3º - Considero irresponsable por parte de la Consejería de Educación la publicación de los resultados de la prueba aplicada, como se hizo en anteriores convocatorias, sin ninguna consideración por las circunstancias que rodean los centros y su respectivo alumnado.
Por todo ello me niego a que mi hijo/a sea utilizado/a como instrumento y exijo que se respete mi voluntad y no se realice la prueba mencionada a mi hijo/a. Asumo directa y personalmente las responsabilidades que se deriven de mi decisión, exonerando completamente a los profesores y la dirección del Centro Educativo que tan sólo cumplen con mi decisión.
Madrid a de mayo de 2008
FDO:
