Un total de 462.354 trabajadores han sufrido un ERE hasta septiembre, 6,5 veces más que hace un año

Un total de 462.354 trabajadores se han visto afectados por un expediente de regulación de empleo (ERE) en lo que va de año, lo que representa 6,5 veces más que en el mismo periodo de 2008, según datos publicados por el Ministerio de Trabajo e Inmigración.

No obstante, el número de afectados en septiembre se situó en los 16.532 ocupados, lo que representa la cifra más baja de los últimos doce meses.

Entre enero y septiembre se registraron un total de 15.862 ERE, de los que el 93,4%, que afectaban a 435.564 trabajadores, fueron autorizados por los organismos laborales competentes.

Asimismo, de esta cifra de ocupados que sufrieron un ERE, la gran mayoría (84,5%) eran expedientes temporales de suspensión del empleo, mientras que el resto se reparten entre los que supusieron la extinción del puesto de trabajo (11,5%) y los que vieron reducida su jornada laboral (4%).

De esta forma, el número de empleos destruidos entre enero y septiembre a través de un ERE se situó en los 50.057, casi el doble que hace un año (25.117). La gran diferencia respecto al ejercicio anterior se observa en los expedientes temporales, que pasaron de afectar a 20.833 trabajadores en 2008 a 368.074 en el ejercicio actual.

En el caso de los despidos a través de un expediente de extinción de la relación laboral, el sector más afectado hasta septiembre fue la industria, con un total de 29.177 personas (el 58,3% del total), seguida por los servicios con 15.127 (30,2%). Por su parte, en la construcción la cifra fue de 5.424 y en la agricultura de 329.

En comparación con el mismo periodo de 2008, el mayor incremento en los despidos a través de un ERE se registró en el sector agrícola, que pasó de 86 en 2008 a 329 este año. El resto de sectores registraron cifras que duplican las de hace un año. En concreto, en la industria pasó de 13.828 a 29.177; en la construcción de 2.665 a 5.424; y en los servicios de 8.538 a 15.127.

 

15/11/2009 11:33 Autor: elzurriago. Enlace permanente. Tema: Estado español. No hay comentarios. Comentar.

¡Zapatero, no nos falles! exigen... Netanyahu y Peres

Agustín Velloso

 1. Un puñado de judíos justos

 Se acerca el primer aniversario del ataque de Israel contra la Franja de Gaza iniciado el 27 de diciembre de 2008,  la "guerra hasta el final" que anunció  el Ministro de Defensa Ehud Barak. Aunque los bombardeos salvajes terminaron el 18 de enero de 2009, la agresión sionista contra los palestinos sigue hoy -como desde hace sesenta años- con su chorreo imparable de muertos, heridos, prisioneros y muchas otras víctimas producidas por el asedio sobre la Franja de Gaza y la ocupación de Cisjordania.

 La guerra tiene varios frentes y no todos los que participan en la misma están en un tanque en Gaza. A muchos kilómetros de la Franja, otros participantes se colocan al lado de su bando preferido.

 El recientemente publicado Informe de la Misión de Investigación de Naciones Unidas sobre el Conflicto de Gaza, más conocido por el nombre de su presidente, el juez Richard Goldstone, dedica casi 600 páginas a los crímenes cometidos por Israel durante esa guerra. Incluye además las consecuencias del bloqueo israelí sobre los derechos humanos de los habitantes de Gaza y lo mismo sobre la ocupación de Cisjordania y Jerusalén Oriental.

 Basta con repasar el índice para pedir a gritos que los responsables de la agresión de diciembre de 2008 y de la ocupación y la agresión israelí en Palestina en aumento desde 1948 sin descanso ni fin, comparezcan de inmediato ante un tribunal por crímenes de guerra y contra la humanidad: "ataques indiscriminados del ejército israelí con el resultado de muertos y heridos civiles", "ataques deliberados contra la población civil", "destrucción de la infraestructura civil: plantas potabilizadoras de agua y de aguas residuales, fábricas de alimentos, casas",  "empleo de civiles como escudos humanos", "uso excesivo de fuerza letal en Cisjordania", "palestinos detenidos en prisiones israelíes"... (1)

 Es apenas una dulce ironía del destino que el juez Goldstone sea ciudadano Sudafricano judío, "un sionista que ama a Israel", en palabras de su hija Nicole, aplaudido y premiado en varios países por sus actuaciones judiciales, doctor honoris causa por la Universidad Hebrea y por la de Notre Dame (Estados Unidos) entre otras y haya construido su prestigio sobre la base de la máxima que pronunció durante una conferencia en Jerusalén en el año 2002: "llevar a los criminales de guerra ante la justicia se deriva de las lecciones del Holocausto."

 Goldstone protagoniza hoy una hermosa parábola judía de la antigüedad: la mujer de un Rabino llevaba ante un tribunal a su criada porque decía que la robaba y aquél se dispuso a acompañar a ambas. La mujer le preguntó: ¿vienes para apoyarme? No, contestó él, voy para apoyar a la criada, para que se haga justicia.

 Desde la publicación de su informe, como ha ocurrido con algunos judíos ilustres y otros sin reconocimiento social que han realizado acciones en pro de la justicia, o sea, de los palestinos, es hoy vilipendiado por los sionistas y sus secuaces en Estados Unidos y lo más probable es que su carrera sufra un descalabro y él el ostracismo.

 2. La otra guerra contra Palestina: la propaganda sionista

 No hace falta ser Clausewitz para darse cuenta de que en la guerra contra Palestina -que es total, como aseguraba el general e historiador que había que hacer la guerra- Israel vela sus armas de fuego ahora mientras emplea todas las demás a la espera del momento oportuno para volver a usar aquellas.

 La lista de acciones de castigo israelíes es terrorífica e interminable. No puede ser de otra manera porque es la realización de una política de Estado -sancionada mayoritariamente por la población israelí en las elecciones- que persigue un objetivo de limpieza étnica: la apropiación de la tierra palestina y la expulsión de sus legítimos habitantes en beneficio de los judíos de todo el mundo que quieran instalarse en ella.

 No es un secreto que Israel, acostumbrado a violar la ley internacional a su antojo impunemente, más aún, con el fervoroso apoyo de la "Comunidad Internacional",   se ha dado cuenta de que la habitualmente adormecida opinión pública internacional se ha sentido alarmada por las barbaridades cometidas en Gaza contra una población desarmada y agotada por un bloqueo inmisericorde, a la que se le negó incluso la posibilidad de huir al cerrarse todas sus fronteras.

 Se trata de controlar y reparar el daño que las salvajadas cometidas por los soldados israelíes en Gaza, por orden de sus jefes militares, a su vez bajo el mandato de los máximos responsables del ataque, el ministro de defensa y el primer ministro, han causado a la imagen internacional de Israel.

 Por tanto, el gobierno israelí ha dado instrucciones para que todo el personal a sus órdenes colabore en una campaña de propaganda mundial. Además cuenta con el respaldo de la mayor parte de la sociedad israelí y el decidido apoyo de poderosos partidarios en el exterior.

 Existe abundante información sobre este capítulo de la guerra, aunque no está al alcance de la mayoría, ya que los grandes medios de manipulación de masas participan sin embozo en aquélla del lado del agresor publicando principalmente lo que conviene a éste.

 El diario israelí Haaretz hizo público en enero que durante la guerra el Ministerio de Absorción de Inmigrantes "buscó la forma de contribuir al esfuerzo bélico y por ello se orientó hacia la enorme reserva de más de un millón de personas con una segunda lengua materna, con el fin de que por Internet combatiesen las páginas antisionistas." (2)

 El mismo diario, en una edición del 28 de mayo informa también de la realización de películas de propaganda para ganar "la mente y el corazón" de espectadores no judíos. Le Monde Diplomatique publicó en febrero el artículo de Dominique Vidal titulado "Razones para la guerra: mentiras, mentiras y más mentiras." (3)

 En éste se expone que Israel prohibió a periodistas extranjeros entrar en Gaza e impidió la transmisión de imágenes de las víctimas palestinas. Estas acciones eran parte de una estrategia informativa que ordenó también a un ejército de diplomáticos, grupos de presión, propagandistas por Internet y en general partidarios de Israel por todo el mundo, transmitir mensajes cuidadosamente elaborados sobre la agresión. El director de la estrategia dijo de ésta que "nunca he visto al ministerio de asuntos exteriores, de defensa, la oficina del primer ministro, la policía y el ejército trabajar de forma tan coordinada".

 La selección de temas y palabras clave ha sido denunciada, aunque desde luego no por los medios mencionados. Derecho a la defensa, esfuerzo por la paz, lucha contra el terrorismo, tregua, moderado y diálogo son algunas de las ideas-comodín, sobre las que cualquiera está de acuerdo en abstracto y que se adaptan estupendamente a los intereses del que las utiliza. (4)

 3. Israel administra a Zapatero el palo y la zanahoria para sus propios intereses

 Además del empleo de medios considerados serios, el gobierno israelí echa mano de cualquier otro dispuesto a ayudarle. La edición de julio de 2007 de la revista estadounidense Maxim, que se anuncia como la publicación de "celebridades sexy, vecinas cachondas y lindas universitarias", incluyó un reportaje fotográfico de chicas en bikini titulado "las Fuerzas de Defensa de Israel", patrocinada por el Estado israelí.

 Todo vale para contribuir a esta operación de maquillaje de criminales de guerra, así que Israel se sirve tanto de la foto de una mujer casi desnuda posando de forma explícita, como de la del presidente socialista de España posando sonriente junto a un complacido Shimon Peres, presidente del Estado delincuente. Para cualquier espectador, la diferencia entre dos imágenes iguales en su propósito e indignidad, es que el presidente lleva más ropa encima.

 Con motivo de la visita de Rodríguez Zapatero a Israel, El País publicó el pasado día 15 de octubre que "Peres ha agradecido este mediodía la reforma legal impulsada por el Gobierno español para impedir que la Audiencia Nacional pueda juzgar los presuntos crímenes cometidos por el Ejército israelí. Estas palabras contradicen la versión oficial del Gobierno español, según la cual la reforma del Código Penal que restringe el alcance de la jurisdicción universal sólo tenía por objeto hacerla más eficaz." (5)

 ¿Qué le reporta al presidente -y al ministro de asuntos exteriores- su apoyo a Israel? ¿Una reunión con el principal valedor de Israel, el presidente de Estados Unidos, hoy Obama, ayer Bush? ¿Una recompensa al final de los servicios prestados al imperio? Un retiro dorado, con los honorarios que percibe el laborista Blair o el derechista Aznar, bien vale una visita a Jerusalén ocupado.

 Pero los premios no se reciben sin presentar los méritos. Es una técnica estándar entre embajadores y líderes israelíes exigir con cierta regularidad a los máximos líderes de países "amigos" pruebas de lealtad al proyecto sionista. El mismo presidente que es bienvenido estos días en Israel era reprendido días atrás por el embajador sionista en Madrid: "Israel trasladará a Zapatero su malestar por el aumento del antisemitismo en España."

 Parece que el presidente ha tomado buena nota desde que fue reconvenido en otra oportunidad hace unos cuantos meses y  "según ha apuntado [el embajador], el Gobierno ha dado pasos importantes para combatirlo, como la creación de la Casa Sefarad, pero se requiere un mayor esfuerzo." (6)

 En esa esperpéntica ocasión, el 20 de julio de 2006, "en un desayuno del Foro Nueva Economía con Moratinos como orador invitado, [el empresario judío] Hatchwell manifestó ‘la indignación' de los judíos españoles ante unas declaraciones realizadas la víspera por el presidente del Gobierno. ‘Son declaraciones antiisraelíes y antisemitas y no las podemos aceptar'".

 Al ser preguntado el embajador de Israel por la prensa española sobre este asunto, recordó al gobierno español que "las relaciones [entre España e Israel], aunque estemos en el vigésimo aniversario, no creo que estén para nada en su mejor momento. Hay aquí críticas muy duras, muy injustas para Israel, que van más allá del consenso de la UE". (7)

 4. La otra labor del sionismo en España frente a la respuesta popular del boicot

 También se lamentan los mismos del sentimiento pro-palestino de momento mayoritario entre la población española. Como éste parece bastante más difícil de doblegar que el gubernamental, Israel ha considerado que es preciso redoblar su esfuerzo propagandístico en la sociedad española.

 Esto no es algo completamente nuevo. Las constantes llamadas telefónicas desde la embajada israelí en Madrid a los medios - a los que siguen neuróticamente día a día en busca de informaciones que definen según el caso como prejuiciosas contra Israel o directamente antisemitas- es una característica definitoria de la casa desde los tiempos de la Intifada de Al Aqsa.

 También es marca de la casa la presencia y participación de agentes israelíes y sus colaboradores españoles en todos los centros, organizaciones y actos políticos, culturales y de otro tipo a los que son invitados o consiguen acceder por sus propios medios. El fiasco de la malhadada conferencia internacional de 2007 con representantes de la dichosa sociedad civil española, palestina e israelí en Alcorcón y sus secuelas que aún perduran dos años después, todavía hace que los sionistas se  relamen de placer. (8)

 Además cuentan con que en España tampoco faltan voluntarios de diversas profesiones y raleas: desde profesionales liberales, funcionarios y profesores, hasta empresarios y artistas, sin olvidar desde luego a los periodistas. Promueven contactos con ellos de los que florecen proyectos, los cuales fructifican en viajes, seminarios, convenios, intercambios, que a su vez derivan en nuevos contactos y se manifiesta en el habitual trasiego de intelectuales, artistas y famosos entre Israel y España.

 Así, han aparecido en la televisión pública cantantes, escritores, bailarines y hasta un grupo de jóvenes médicos españoles que ha realizado prácticas en hospitales israelíes. La presentación pública del proyecto médico-cultural por la Casa Sefarad Israel es un ejemplo paradigmático del mejunje sionista-ibérico:

 "Cinco jóvenes médicos españoles vivirán una experiencia única los próximos tres meses en Israel, un país desconocido en el que conviven decenas de nacionalidades, idiomas, religiones y razas. Los protagonistas ejercerán la medicina en el Hospital Rambam en Haifa, al norte de Israel, y a través de sus ojos mostrarán a los españoles la realidad israelí, una sociedad de contrastes que vive inmersa en un conflicto que dura más de sesenta años.

 El proyecto está patrocinado por la Casa Sefarad-Israel, la Asociación para la Concordia en Oriente Medio (ACOM), The Israel Project Organization y el Ministerio de Turismo Israelí, además de inversores privados.

 La Casa Sefarad-Israel es un organismo público integrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid." (9)

 Con otras palabras, el gobierno español recoge dinero mediante los impuestos que pagan los  ciudadanos y el gobierno israelí aprovecha una parte de aquél para convencer a éstos de que en Israel "conviven decenas de nacionalidades, idiomas, religiones y razas".

 También se puede ver desde otro punto de vista: el gobierno israelí compra material bélico a España y el gobierno español usa el dinero para convencer a los españoles de que esas armas, como afirmó Zapatero en un programa de la televisión pública,  "no se han utilizado para eso", o sea, para matar a palestinos en la guerra contra Gaza. (10)

 Está por publicarse una relación completa de las actividades de amigos y socios de Israel en España, aunque muchos son de sobra conocidos y tienen a gala sus actividades apologéticas. (11) Éstas, desde luego, son reconocidas y recompensadas por Israel.

 Sin embargo, con esta guerra de propaganda, Israel está diciendo a las claras no sólo que con la guerra convencional no ha conseguido sus objetivos militares, sino que tampoco ha logrado los políticos, es decir, convencer a nadie que no esté de su parte de que actúa en defensa propia, en pro de la paz internacional y a favor de los ideales democráticos, el imperio de la ley y los derechos humanos. (12)

 Esto nos lleva de nuevo a la responsabilidad de los que se ponen de lado de un Estado que a pesar de violar continuamente la ley internacional, recibe más de 2000 millones de dólares anuales en concepto de ayuda militar de su principal aliado, Estados Unidos, que es objeto de 65 resoluciones de Naciones Unidas por asuntos relativos a la violación de derechos humanos de los palestinos, ataques armados a sus vecinos, incumplimiento de la Convención de Ginebra en relación con la protección de la población civil en tiempo de guerra, la ocupación de territorio árabe, la instalación de asentamientos en este territorio y un largo etcétera.

 El escritor, ex parlamentario y pacifista israelí Uri Avnery acaba de escribir que los dirigentes de Israel son "una panda de racistas, fascistas comunes y fanáticos mesiánicos que han convertido la Knesset (parlamento) en  un circo desde el que persiguen a la minoría nacional [los palestinos israelíes] y se planean ataques militares que llevarán la muerte y la destrucción a poblaciones civiles." (13)

 No se puede entender que un judío que luchó en la guerra de 1948 contra los palestinos tenga el ánimo suficiente para describir así a sus compatriotas y que un presidente de gobierno pierda el culo por aparecer ante las cámaras con esos dirigentes, salvo que sea sionista inconfeso o reciba algo a cambio.

 La respuesta de los que se oponen a que en su nombre Israel siga actuando como hasta ahora y cuente con el apoyo de España, no puede ser sino la movilización para desenmascarar y desautorizar a los filosionistas en el gobierno y en el resto de las instituciones sociales, por un lado, y participar en la medida de sus posibilidades con la creciente campaña internacional lanzada por los palestinos y sus aliados de boicot, desinversiones y sanciones contra Israel, conocida por las siglas BDS.

 (1) http://www2.ohchr.org/english/bodies/hrcouncil/specialsession/9/docs/UNFFMGC_Report.pdf

(2) http://www.haaretz.com/hasen/pages/ShArt.jhtml?itemNo=1056648

(3) http://mondediplo.com/2009/02/03lies

(4) Se puede encontrar información al respecto en castellano e inglés en la página web del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe: http://www.nodo50.org/csca/

(5) http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/promete/reforzar/proceso/paz/presidencia/UE/elpepuesp/20091015elpepunac_3/Tes

 (6) http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20091006/53798788482/israel-trasladara-a-zapatero-su-malestar-por-el-aumento-del-antisemitismo-en-espana.html

(7) http://www.elpais.com/articulo/espana/Moratinos/ve/intolerable/comunidad/judia/tache/antisemita/Zapatero/elpepiesp/20060721elpepinac_2/Tes/

 (8) "Los sainetes sobre la paz para Palestina y sus lecciones políticas", Rebelión, 19 de diciembre de 2007, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60695

(9) http://www.casasefarad-israel.es/noticias/Cinco-medicos-espanoles-mostraran-la-realidad-de-Israel-en-una-docu-serie-grabada-en-Haifa.htm

(10) http://www.youtube.com/watch?v=VdOt_jV4D4M

(11) Véase al respecto, entre otros,  "Productos israelíes comercializados en el Estado español", con la lista de éstos y de los comerciantes y lugares donde se comercializa: http://www.nodo50.org/csca/agenda09/palestina/boycot.html

También "El frente español en la guerra de agresión contra Gaza", Rebelión, 9 de enero de 2009, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78699

(12) Todo lo que hace Israel contradice su discurso propagandista:

Ha demolido 24.145 casas palestinas desde 1967 hasta la fecha. Cifras del Comité Israelí contra la Demolición de Casas

http://www.icahd.org/eng/articles.asp?menu=6&submenu=1

Ha detenido a más de 700.000 palestinos desde 1967 (uno de cada cuatro, actualmente hay unos 11.000 en prisión). Cifras de Palestine Monitor

http://www.palestinemonitor.org/spip/spip.php?article374

Ha matado a casi 7.000 palestinos y herido a unos 40.000 solamente desde el inicio de la segunda intimada. Datos de If Americans New

 http://www.ifamericansknew.org/stats/deaths.html

Sonja Karkar da la cifra de un millón de olivos y cientos de miles de árboles frutales arrancados de raíz en los territorios ocupados desde 1967. http://www.counterpunch.org/karkar09042007.html

El pasado martes 27 se daba a conocer que "Amnistía Internacional ha acusado a Israel de negar a los palestinos el acceso al agua potable mediante el control absoluto de los recursos hídricos y sus políticas discriminatorias."

http://www.amnesty.org/en/news-and-updates/report/israel-rations-palestinians-trickle-water-20091027

Este robo con alevosía de un elemento esencial para el ser humano, es una más de las armas que junto con las de fuego constantemente emplea Israel contra los palestinos: la demolición de casas, la destrucción de cultivos y otros recursos naturales, así como de infraestructura básica, el levantamiento del muro que aprisiona a miles de palestinos, el cierre de fronteras que impide la libre circulación de personas y bienes, la prohibición de que los refugiados vuelvan a sus casas, la represión feroz y las incursiones armadas en poblaciones palestinas, la prohibición a los pescadores de faenar en el mar, el bloqueo a la entrada de material médico y de salida a los enfermos en busca atención médica y a los estudiantes para estudiar en el extranjero...

(13) http://www.countercurrents.org/avnery030809.htm

 

04/11/2009 16:59 Autor: elzurriago. Enlace permanente. Tema: Palestina. No hay comentarios. Comentar.

El juego de las diferencias (XXV)

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A la izquierda, una imagen de los nazis del siglo XX (Alemania). A la derecha, una imagen de los nazis del siglo XXI (Israel).

26/10/2009 21:37 Autor: elzurriago. Enlace permanente. Tema: Palestina. No hay comentarios. Comentar.

La ONU se reforma en círculo: la "responsabilidad de proteger"

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Alberto Cruz

 El Premio Nobel de la Paz concedido al presidente de EEUU es un sarcasmo; dicen que se lo han otorgado por su trabajo en pro de un Nuevo Orden Mundial y por su "apuesta por el multilateralismo". Pero si alguien ha trabajado con ahínco ese Nuevo Orden Mundial y por el multilateralismo mereciéndose, por lo tanto, ese galardón, por otra parte prescindible como todos los que otorga cualquier institución occidental -y hasta la fecha sólo el ministro vietnamita de Relaciones Exteriores Le Duc Tho ha tenido la dignidad de rechazarlo (1973) cuando se lo otorgaron junto a Henry Kissinger por alcanzar un acuerdo de paz en Vietnam aunque la guerra siguiese todavía otros dos años más-, es el nicaragüense Miguel D’Escoto Brockmann, quien acaba de dejar su cargo de presidente de la Asamblea General de la ONU. Durante su mandato el organismo multinacional se ha intentado recuperar de los serios embates a que Occidente en pleno, esos arrogantes y pomposos países autodenominados "comunidad internacional",  le ha venido sometiendo desde la guerra contra Yugoslavia (1999).

 Los últimos meses de D’Escoto como presidente de la 63 sesión de la Asamblea General de la ONU pasarán a la historia de las Relaciones Internacionales por haber puesto en marcha dos iniciativas que molestaron, y mucho, a Occidente. La primera, la organización de una conferencia sobre la crisis financiera y económica mundial y sus impactos sobre el desarrollo (junio); la segunda, la invitación a destacados intelectuales como Jean Bricmont, Ngugi wa Thiong’o y Noam Chomnsky, entre otros, para debatir frente a/con los siempre acartonados representantes diplomáticos ante la ONU sobre la nueva estrategia que Occidente quiere imponer en las relaciones internacionales: la "responsabilidad de proteger" (septiembre).

 De estas dos iniciativas los siempre atacados y nunca bien ponderados "medios de comunicación" no publicaron palabra alguna. Y nosotros, pobrecitos, dependemos de ellos para saber qué tenemos que decir, qué tenemos que pensar, cómo tenemos que comportarnos, cómo tenemos que vestir. Incluso para hacer lo contrario. Por lo tanto, sobre estas dos iniciativas no tendremos opinión alguna. Un error, un craso error el tener como referentes a esos "medios de comunicación" tan vilipendiados pero de los que dependemos como un drogadicto de su dosis diaria, que repetimos una y otra vez porque luego nos llega el tsunami de turno y nos coge desprevenidos. Y nos arrolla. Somos muy buenos a la hora de establecer análisis a posteriori de lo que ha pasado y muy malos a la hora de establecer hipótesis de trabajo a priori sobre lo que va a pasar.

D’Escoto intentó que eso no fuese así y aun siendo consciente que la conferencia sobre la crisis sólo podría tener influencias teóricas porque a la Asamblea General de la ONU le está prácticamente prohibido inmiscuirse en las finanzas internacionales -coto exclusivo del FMI, BM y la OMC pese a que el artículo 13 de la Carta de las Naciones Unidas establece que la Asamblea General "hará recomendaciones con el fin de promover la cooperación internacional en las esferas económica, social, cultural, educativa y sanitaria", un artículo no aplicado en los últimos 30 años- intentó que la ONU se convirtiese realmente en un foro democrático e inclusivo. "No queremos que sean solo un G-8 o un G-20 los que hablen y decidan, respetaremos criterios, los escucharemos, pero en una real democracia la mayoría es quien decide, por eso empecé a hablar de que la que debe imponerse es la voz del G-192, de todos los miembros de la ONU. ... Así que hay buen ánimo para el encuentro, el cual se ha convocado al máximo nivel, porque esta batalla hay que darla en las Naciones Unidas, para que democráticamente se pueda participar en el diseño de la nueva arquitectura financiera, económica, monetaria y comercial mundial", declaraba al diario cubano "Granma" (1) anticipando la realización de esa conferencia.
 
No es el momento para hablar del contenido de la misma, en la que tuvo un papel protagonista Joseph Stiglitz, por mencionar sólo a uno de los participantes, sino de la que sirvió para cerrar con broche de oro su presidencia: la relativa a la "responsabilidad de proteger", un concepto adoptado en una cumbre mundial celebrada en 2005 y que viene a sustituir, con otro nombre pero con las mismas premisas, al "derecho de injerencia" o como se le ha denominado eufemísticamente por ser una denominación mucho menos agresiva "derecho de intervención humanitaria".

Hoy "humanitaria" es la palabra de moda incluso para referirse a guerras de ocupación como las de Irak o Afganistán y es de suponer que las balas y las bombas son totalmente humanitarias puesto que aceleran el proceso de muerte: en vez de morir de hambre, que siempre es una muerte lenta (que se lo cuenten a los iraquíes durante la etapa anterior a la invasión de 2003 o a los gazatíes, que continúan sufriendo el bloqueo israelí), es mejor morir de un balazo o destrozado por una bomba, que te garantiza una muerte rápida si tienes suerte de que te alcance de lleno.

D’Escoto, que se atrevió a levantar la voz contra la matanza que Israel llevó a cabo en la Franja de Gaza prácticamente al inicio de su mandato criticando la inacción de la ONU, quiso despedirse a lo grande, consciente que la incapacidad de la ONU para resolver los problemas fundamentales del sistema económico, la pobreza extrema y la desigualdad en que se basa el sistema capitalista actual es lo que ha llevado al organismo multinacional a poner en marcha "medidas paliativas" (expresión del propio D’Escoto) como los Objetivos de Desarrollo del Milenio o, como plantean ahora los países occidentales, "la aplicación urgente del concepto de la responsabilidad de proteger".

Es decir, que en ausencia de una voluntad política -pese a toda la palabrería del G-8, G-20, FMI, BM, OMC- para hacer frente a las graves injusticias y desigualdades existentes en el mundo es mucho más conveniente para los países capitalistas ("comunidad internacional" en la neolengua orwelliana) recurrir a la "responsabilidad de proteger" que garantizar de manera eficaz el derecho a la salud, educación o no discriminación racial o étnica, por poner unos pocos casos, en los países del Sur. "Responsabilidad de proteger" para así no abordar una reforma integral de la ONU -empezando por el Consejo de Seguridad y su vetusto y antidemocrático derecho de veto- para superar las limitaciones derivadas de sus métodos restrictivos (¿por qué sí la intervención en Kosovo y no en Israel tras la matanza de Gaza?) y de toma de decisiones en muy pocas manos.

Y es que el mandato de D’Escoto como presidente de la 63 sesión de la Asamblea General de la ONU se ha caracterizado por una coherencia poco frecuente en los diplomáticos. Dijo prácticamente lo mismo, y con las mismas palabras, cuando tomó posesión de su presidencia y cuando hizo su discurso de despedida: "Sólo una Asamblea General que ejerce enérgicamente la formulación de políticas de deliberación y de toma de decisiones será capaz de reforzar el multilateralismo como la mejor opción para las relaciones entre los Estados" (2).

 Un concepto colonial

 La "responsabilidad de proteger" es presentada como una nueva norma en las relaciones internacionales, un nuevo referente que permite el uso de la fuerza por razones humanitarias porque la doctrina de la "intervención humanitaria", vigente hasta ahora, es rechazada de plano por los países del Sur.

 El denominado "derecho de intervención humanitaria" es un concepto desarrollado por Occidente tras el triunfo de los movimientos de liberación en el Tercer Mundo y la derrota de las potencias coloniales especialmente en Indochina y más concretamente, en Vietnam. Los nuevos países, liberados de la ocupación colonial, se enfrentaban a situaciones catastróficas en muchos sentidos -y en la mayoría de las ocasiones como consecuencia de la etapa colonial- y a Occidente se le ocurrió que el "derecho de intervención humanitaria" sería una buena fórmula para mantener bajo control a sus antiguas posesiones coloniales, especialmente cuando Occidente consideró que la nueva normativa de la ONU en materia de derechos humanos, los colectivos, atacaba directamente sus intereses al aprobar la "Declaración sobre concesión de independencia a países y pueblos coloniales"  en la que se dice textualmente: "la sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjera constituye una denegación de los derechos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y cooperación mundiales".

 Por esta razón la práctica totalidad de países del Sur se han venido oponiendo a la "intervención humanitaria", de una u otra forma, en las tres últimas décadas y el esfuerzo final comenzó a cristalizar en una cumbre celebrada el año 2000 en La Habana (Cuba) en la que se contrapuso el principio de soberanía nacional con el de "intervención humanitaria". El caso de la guerra contra Yugoslavia estaba muy presente en la mente de los participantes.

 De La Habana salió la decisión de sancionar de forma oficial el rechazo al "derecho de intervención humanitaria" en una reunión del Movimiento de Países No Alineados. Esa cumbre de los países que componen el MNOAL tuvo lugar en Kuala Lumpur (Tailandia) en febrero de 2003 cuando se oteaba en el horizonte otra guerra, esta vez contra Irak, y ahí se sancionó oficialmente ese rechazo. Es conocido que tanto EEUU como Gran Bretaña y otros países, como España, hicieron caso omiso de esta resolución y atacaron e invadieron Irak violando el derecho internacional amparándose en la misma expresión cínica que habían utilizado unos años antes, en 1999, durante la guerra contra Yugoslavia: "es un ataque ilegal, pero legítimo". Si entonces utilizaron la excusa de las matanzas étnicas, ahora utilizaban lo de las armas de destrucción masiva.

 La expresión "ilegal, pero legítima"  para invadir un país o derrocar a un gobierno tiene un padre, el ex primer ministro británico Tony Blair, hoy flamante enviado especial del Cuarteto para Oriente Medio. Este personaje, que debería ser encausado como criminal de guerra junto a algunos de sus socios tanto de la agresión contra Yugoslavia como las posteriores de Afganistán e Irak, fue algo más allá al justificar los ataques de la OTAN contra territorio yugoslavo al afirmar que la guerra no se hacía por un territorio, sino por unos "valores" (3).

 Y este es el quid de la cuestión ahora también. Occidente, convencido que sus valores son la imagen superior e inmodificable del mundo -y no duda en aplicarlos por la fuerza-, está tratando de lograr que la "responsabilidad de proteger" sea amparada por la Carta de las Naciones Unidas, a fin de que pueda ser aceptable para la opinión pública, destacando que la opción militar debe contemplarse como último recurso y debe ser aprobada por el Consejo Seguridad. O sea, que esté bajo el control de los de siempre. No conviene olvidar que en los meses siguientes a las invasiones de Afganistán (2001) e Irak (2003) los diferentes órganos de la ONU, empezando por el Consejo de Seguridad y después por la Secretaría General, comenzaron a legitimar post facto dichas invasiones, con lo que la ONU no actuaba como una organización internacional imparcial, neutral e independiente, como se establece en su propia Carta de principios.

 De ahí la importancia de la presidencia de D’Escoto en la 63 sesión de la Asamblea General que acaba de terminar y del nuevo sesgo que imprimió a la organización con sus iniciativas. Le ha sucedido un libio y sería de desear que continuase esta senda emancipatoria que comenzó a caminar D’Escoto.

 La soberanía nacional

 Pero lo más sorprendente respecto a la "responsabilidad de proteger" es que la pretendida "sociedad civil", las ONGs y demás comparsas de los países capitalistas estén apoyando de forma entusiasta esta pretendida nueva doctrina en las relaciones internacionales. Lo justifican diciendo que la masacre ocurrida en Ruanda en los años 90 fue posible por el respeto a la soberanía nacional -batalla del MNOAL- y que fue eso lo que evitó detener el genocidio.

 Sin embargo, no son capaces de utilizar el mismo argumento a la hora de referirse a la situación en la Palestina ocupada. Ya que critican a los defensores de la primacía del concepto de "soberanía nacional" sobre el de la "responsabilidad de proteger" deberían haberse puesto en primera fila a la hora de defender esta doctrina en el caso de Palestina, que no es un país y que no tiene "soberanía nacional" alguna que defender porque se le niega su derecho a ser un Estado. O de argumentar que si EEUU y sus aliados de la OTAN atacaron Yugoslavia e invadieron Irak sin que lo impidiese el derecho internacional lo mismo podían haber hecho en Ruanda o en Israel ante la matanza llevada a cabo en Gaza puesto que, a fin de cuentas, los palestinos están protegidos por los Convenios de Ginebra y éstos forman parte tanto del andamiaje internacional de las relaciones internacionales como del de los derechos humanos.

 Luego la razón para intervenir, sea bajo el viejo paraguas de la "intervención humanitaria" o del nuevo "responsabilidad de proteger", es cómo los países capitalistas ("comunidad internacional" en la neolengua orwelliana) evalúan las tragedias y si éstas se producen en un país amigo o enemigo en virtud de cómo sea considerado su gobierno. Véase, de nuevo, lo ocurrido con Kosovo y la forma en que se trató el caso -defendido a ultranza por Occidente en pleno- y lo ocurrido en Osetia tras la intervención rusa -criticada unánimemente por Occidente- pese a que en ambos casos la justificación para "intervenir" por unos y otros fue la misma. La diferencia es que el gobierno yugoslavo no era amigo de Occidente y el osetio sí.

 En el debate ha terciado, como no podía ser menos, el actual secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Ante el temor que la iniciativa de Miguel d’Escoto cuaje en el futuro, desde la secretaría general de la ONU se intentó adelantar y ningunear a la conferencia  relanzando un documento elaborado en enero de este año en el que aparecen los tres pilares sobre los que se asentaría la "responsabilidad de proteger" (R2P en el lenguaje técnico anglosajón) y que diferenciaría esta doctrina de la "intervención humanitaria": la responsabilidad de los estados para evitar los crímenes contra su pueblo, la responsabilidad de la comunidad internacional para detectar y evitar situaciones de este tipo y la responsabilidad de aplicar diferentes grados de coerción contra los responsables llegando, en caso necesario, hasta la intervención militar (4). Y para mitigar el recelo de los críticos, especialmente de los países que componen en MNOAL, Ban Ki-moon añadía en su propuesta que además del CS de la ONU tendría un papel en esa última y drástica decisión la Asamblea General, aunque sin especificar qué tipo de papel.

 Este hecho no es baladí, puesto que EEUU viene despreciando el papel de la Asamblea General desde que a mediados de los años 80 del siglo XX los palestinos utilizaron esta vía para eludir el veto sistemático que EEUU ponía a cualquier condena a Israel. Se crea aquí un conflicto de competencias importante que sólo se solventará con la reforma del CS y con otorgar más poder a la Asamblea General, algo que no está en la mente de Ban Ki-moon ni, como es obvio, de los miembros permanentes del CS.

 Pero a pesar del documento en cuestión, Ban Ki-moon tiene claro del lado de quién se posiciona y matiza que si bien es aceptable el principio de "soberanía nacional" esta tiene que ser "responsable". Es de suponer que se está refiriendo a todos los países que son miembros de la ONU, por lo tanto lo primero que Ban Ki-moon tendría que hacer sería garantizar que Occidente cumple el derecho internacional, empezando por la propia ONU tal y como está poniendo de manifiesto el fraude electoral en Afganistán -que ha sido calificado como "masivo" o "general" y cuantificado por los más conservadores "en un 30%"- y cómo dicho fraude ha sido encubierto por sus representantes hasta que ha sido imposible mantenerlo oculto por más tiempo.

 Y debería seguir por Israel obligándole -"responsabilidad de proteger" al pueblo palestino- a cumplir las resoluciones que viene incumpliendo desde hace más de 40 años. Y con Estados Unidos obligándole -"responsabilidad de proteger" al pueblo cubano- a levantar el bloqueo al que es sometida la isla desde hace ya casi 50 años. Y con la OTAN -"responsabilidad de proteger" al pueblo afgano-, aunque aquí rozaríamos el absurdo puesto que él mismo ha llegado (septiembre de 2008) a un acuerdo de colaboración con la OTAN sin consultar a los miembros de la ONU, como denunciaron en su momento tanto altos funcionarios de la propia ONU como Rusia y en el que se dice que "la cooperación [entre la OTAN y la ONU] seguirá contribuyendo de manera significativa a abordar las amenazas y desafíos que enfrenta la comunidad internacional a los que está llamada a responder" (5).

 La comunidad internacional está compuesta por todos y cada uno de los países que forman parte del sistema multinacional denominado Organización de las Naciones Unidas. Occidente no conquistó el mundo por la superioridad de sus valores, sino por su superioridad a la hora de imponer la violencia organizada, una característica que se repite a lo largo de la historia una y otra vez y en los últimos años hay al menos tres ejemplos claros de que "las amenazas y desafíos que enfrenta la comunidad internacional" parten de Occidente y no al revés. Los casos de la invasión y ocupación de Irak en 2003, el apoyo mostrado a Israel en la guerra contra Hizbulá en 2006, reiterado hasta la náusea en la reciente agresión a Gaza de finales de 2008 principios de 2009, ponen de manifiesto que esto es así.

  Es hora de intervenir en el debate abierto con gran valentía por Miguel D’Escoto y comenzar a tener opinión. Ningún sistema de relaciones internacionales y/o de justicia, incluyendo a la Corte Penal Internacional -las 14 órdenes de detención que lleva emitidas en este año son contra africanos de la República Democrática del Congo, República Centroafricana, Uganda y Sudán sin que entre ellos estén los aliados de Occidente como Paul Kagame o Yoweri Museveni, presidentes actuales de Ruanda y Uganda, respectivamente, y responsables de matanzas-, puede funcionar sin confianza e igualdad de trato.

 Los panegiristas de la reforma que se plantea en la ONU se encuentran ahora en una inmejorable posición para demostrar que la reforma que defienden en las relaciones internacionales con la "responsabilidad de proteger" no tiene nada que ver con los intereses imperialistas o la injerencia neocolonial hacia los países del Sur: el Consejo de Derechos Humanos ha aprobado el informe Goldstone que acusa a Israel de crímenes de guerra y si el estado sionista no inicia investigaciones fiables sobre la matanza que perpetró en Gaza el asunto debe ser retomado por el Consejo de Seguridad y trasladado a la Corte Penal Internacional. La ONU debería aplicar ya mismo la "responsabilidad de proteger" al pueblo palestino. Sin embargo, no hace falta ser muy sagaz a la hora de predecir la actitud de las potencias occidentales (EEUU, Francia y Gran Bretaña) cuando esta situación se produzca -Israel nunca investiga sus crímenes- y cómo, de nuevo, se aplicará una doble vara de medir y no se actuará con Israel como se hizo con Sudán, por ejemplo, cuando el CS remitió el tema de Darfur a la CPI y presionó para que se enjuiciase al presidente sudanés.

 Si se quiere una nueva era en las relaciones internacionales hay que abogar por un mundo verdaderamente democrático y eso no se logra con premios como el Nobel de la Paz al presidente de EEUU. Basta sólo con que se apliquen los principios del Capítulo I de la Carta de la ONU: "todos los Estados miembros deberán respetar el principio de la igualdad soberana, arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos y se abstendrán de la amenaza o uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado".

 Es algo que D’Escoto dijo en su discurso de despedida: "Yo soy de los que cree que la ONU es potencialmente una Organización indispensable para ayudar a la Humanidad a sobrevivir el conjunto de crisis convergentes que amenazan con llevarla a su extinción. El problema principal es, sin embargo, que no todos sus fundadores realmente creían, ni creen aún hoy, en la visión o los principios explícitos e implícitos en su Carta constituyente. Creo que no es desatinado señalar lo que todo el mundo sabe y eso, entre muchas otras verdades, es el hecho de que entre nuestros más poderosos e influyentes Estados Miembros hay quienes, definitivamente, no creen en el imperio de la ley en las relaciones internacionales y consideran, más bien, que eso de acatar las normas de derecho a que nos hemos formalmente comprometido al firmar la Carta, es algo que atañe solamente a los países débiles. Con tan bajo nivel de compromiso, no nos debería sorprender que las Naciones Unidas no haya logrado cumplir con los principales objetivos para los que fue creada. Consideran ciertos Estados Miembros que ellos pueden comportarse según la ley de la selva y defienden el derecho de los más fuertes a hacer lo que se les antoje con total y absoluta impunidad, sin tener que rendir cuentas a nadie. Además, consideran correcto el despotricar contra el multilateralismo y proclaman las bondades del unilateralismo al mismo tiempo que pontifican, sin ningún empacho, desde sus privilegiados escaños en el Consejo de Seguridad, sobre la necesidad de que los Estados Miembros cumplan a cabalidad sus obligaciones bajo la Carta, o que se les apliquen sanciones (selectivamente, por supuesto) por no hacerlo. Lo de la igualdad soberana de todos los Estados Miembros y lo de la obligación de impedir las guerras son, para ellos, pequeños detalles que no merecen ser tomados muy en serio" (6).

 La batalla contra la "responsabilidad de proteger" no es baladí. En ella los pueblos se juegan su futuro. Y tal vez ya no sirve con impulsar la reforma de la ONU puesto que como muy bien dijo D’Escoto al terminar su presidencia -es de suponer que conociendo muy bien la ONU tras el año que estuvo al frente de la Asamblea General-  "está ya más allá de reformas o remiendos" y lo que necesitamos es "reinventarla". D’Escoto citaba el tempus fugit, que decían los romanos, el tiempo vuela y con él se van también "las oportunidades de hacer lo que tenemos que hacer para garantizar un futuro digno para las generaciones venideras" (7). Amén.

 Notas:

(1) Granma, 22 de mayo de 2009.

(2) Miguel D’Escoto, discurso de despedida como presidente de la 63 sesión de la Asamblea General de la ONU, 14 de septiembre de 2009. http://www.un.org/spanish/aboutun/organs/ga/63/president/63/statements/final_PGA_closing_address_to_GA_sept142009.shtml

(3) Newsweek: "Se dibuja la línea de una nueva generación", 19 de abril de 1999.

(4) Ban Ki-moon: "Implementando la responsabilidad de proteger". A/63/677. 30 de enero de 2009.

(5) http://wikileaks.org/wiki/UN-NATO_Cooperation_Declaration,_23_Sep_2008

(6) Miguel D’Escoto, discurso de despedida.

(7) Ibid.

 

18/10/2009 12:26 Autor: elzurriago. Enlace permanente. Tema: Mundo. No hay comentarios. Comentar.

La vida pirata es la vida mejor... menos en Somalia

Agustín Velloso

¡Ah, los piratas!

Qué bien suena esta palabra y qué recuerdos nos traen de la niñez. Seres despiadados, sin escrúpulos, taimados y hoy en día con armas de repetición. Estamos deseando ver a los que -gracias a Garzón ¿quién si no?- nos harán una visita esposados dentro de poco.

Que se quiten los corsarios de la especulación urbanística y financiera, que se callen los filibusteros de las finanzas de los partidos políticos, que se ahoguen en el Mar Caribe los bandoleros de las SICAV, ya es hora de conocer a verdaderos piratas.

A diferencia de los primeros que, aunque salen en la televisión y son conocidos por todos, siguen en libertad, no parece que estos desconocidos se les vayan a escapar a los valientes jueces nacionales. Como se dice vulgarmente, tienen todas las papeletas: son negros, están a la cuarta pregunta, son musulmanes y se han atrevido a atacar a españoles.

Bien pensado, quizá los detenidos no estén tan apesadumbrados como podría parecer. En primer lugar, por fin comerán caliente tres veces al día y verán a un médico, probablemente por primera vez en su vida. Además, estarán a salvo de los misiles que lanza de vez en cuando Estados Unidos sobre su país y también de las balas que disparan etíopes y algunos compatriotas a sueldo del imperialismo.

Aunque les pese a los que ganan dinero y posición con el envío de barcos y aviones de guerra hacia las costas de Somalia, la realidad no es que ese país esté infestado de piratas que quieren sacar tajada de los pesqueros españoles que faenan en sus aguas y cercanías, sino más bien al contrario.

Quizá los pescadores españoles podrían perdonar a los somalíes el que no sepan diferenciar entre los que llegan a sus mares sin aviso ni permiso, si son pescadores de Bermeo para llevarse su riqueza, marineros de Estados Unidos en misión militar o trabajadores italianos para verter residuos nucleares.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los pescadores somalíes viven en uno de los países más empobrecidos del mundo, cuyos habitantes tiene una esperanza de vida al nacer de alrededor de 48 años, con más del 60 por ciento de analfabetismo y sin ley de escolarización obligatoria, con un 36 por ciento de niños menores de 5 años que no tienen el peso normal para esa edad, con medio millón de refugiados y uno de desplazados internos, con cientos de miles de personas en condiciones de vida similares a las de los anteriores... y con tanta carencia de todo, especialmente de sus derechos humanos.

La página web de Unicef dice que "las probabilidades de que un niño somalí sobreviva hasta la edad adulta están entre las más bajas del mundo. A esto se añade que las probabilidades de que la madre muera durante el embarazo y el parto están entre las más altas del planeta (debido a) enfermedades, deshidratación, malnutrición y carencia de agua potable. Sólo un 37 por ciento de la población tiene acceso a condiciones higiénicas adecuadas, mientras que abunda el cólera y la tuberculosis."

Quizá los somalíes podrían perdonar a los pescadores españoles el que no sepan la diferencia entre pescar ilegítimamente en las costas de Somalia y en las de Noruega y que cada país tenga formas diferentes de defender lo que es suyo.

En el año 2005 la marina Noruega apresó un barco de arrastre gallego por pescar ilegalmente fletán azul en sus aguas. El comunicado noruego dice: "Durante la inspección descubrimos que el pesquero de arrastre español tenía grandes cantidades de fletán azul pescado ilegalmente y escondido a bordo. También descubrimos que la embarcación arrojaba pescado por la borda, explicó Steve Olsen, comandante-capitán y jefe del escuadrón norte de la guardia costera noruega, en un comunicado. En declaraciones a la edición digital del diario Aften Posten, Olsen llega incluso a calificar al pesquero de arrastre de... pirata."

Y sigue: "El barco de la guardia costera Cabo Norte apresó al Monte Meixuerio y le mandó poner rumbo hacia la ciudad de Tromso, en el noroeste de Noruega; órdenes que, al parecer, desobedecieron los pescadores españoles."

Quizá se podría perdonar a los noruegos el que sean tan pesados, ya que al día siguiente de ese apresamiento, 20 de noviembre de 2005, "la marina noruega apresa al segundo pesquero gallego en dos días. Es acusado de haber pescado más de cien toneladas de fletán azul al igual que el arrastrero vigués Monte Meixueiro detenido ayer."

"El pesquero de arrastre Garoya Segundo es sospechoso de haber pescado fletán azul, señaló la marina noruega. El comunicado continúa diciendo que el capitán ha sido denunciado por proporcionar información incorrecta sobre las capturas al Directorio de Pesca-organismo responsable en Bergen- y por manipulación del diario de capturas".

Tal vez se podría perdonar a los medios de comunicación españoles el que omitan durante estos días la historia de los barcos españoles apresados hasta la fecha, la cual se desarrolla en los siete mares, ya que lo han sido a mano de patrulleras de Noruega, Marruecos, Irlanda, Canadá, Sudáfrica, Reino Unido, etc.

Es algo irónico que los británicos se dediquen hoy a perseguir a piratas españoles, pero se les podría perdonar, porque Sir Francis Drake inspiró a Lope de Vega, a García Márquez y a algún que otro creador de los videojuegos que tanto entretienen a nuestros hijos.

En Somalia no hay gobierno digno de tal nombre desde comienzos de los años noventa, casualmente la época en que el dueño de los mares (y de la tierra y el espacio), el pirata más grande de todos los tiempos, el presidente de Estados Unidos, ordenó realizar una intervención militar en el país, con la que logró quebrar definitivamente su médula espinal.

El presidente de Somalia, Siad Barre, fue cliente de los soviéticos en los años setenta, lo que no fue impedimento para que Estados Unidos lo apoyase en los años ochenta. Cuando la Casa Blanca decidió dar su apoyo a los señores de la guerra en la década del 2000 para luchar contra los islamistas, tampoco tuvo ningún problema.

Se podría perdonar a los occidentales el que únicamente recuerden la muerte de 19 marines que participaron en la operación militar de Mogadiscio -gracias desde luego a que Hollywood hizo una película sobre los hechos-, pero los somalíes no han olvidado que unos 1000 compatriotas suyos fueron abatidos por soldados de Estados Unidos.

A pesar de dirigir una dictadura sangrienta, Barre contó durante años con la ayuda internacional al desarrollo estadounidense, lo cual significa principalmente armas para que se maten los beneficiarios entre sí y apoyo político para justificar las muertes según la amenaza en boga en cada momento: comunismo, tráfico de drogas, extremismo islamista, luchas tribales, etc.

A esta actividad típicamente estadounidense, se añade la inundación del mercado alimentario somalí con cereales subvencionados y otras intervenciones por intereses petroleros y geopolíticos, lo que da como resultado una nación destrozada física y moralmente, en la que sólo florece la lucha por la supervivencia, que lógicamente gana el más fuerte.

Los mares somalíes tampoco se han librado de la intervención extranjera. Como señala a principios de 2009 Johann Hari en The Independent, con su artículo "Le están mintiendo sobre los piratas", varios países occidentales han aprovechado la ausencia de Estado en Somalia para verter residuos nucleares en las profundidades oceánicas. Las consecuencias para la población son como las de las guerras que sufren en tierra, aunque de más larga duración.

Para colmo de desgracias, los pescadores somalíes han de observar desde la costa a enormes barcos-factoría con banderas extranjeras que se llevan toneladas de pescado, cuando ellos apenas consiguen arrancar al mar, con sus chalupas, unos kilos para ir tirando.

Quizá podrían ser perdonados por no querer que sus hijos se mueran ante sus ojos por no poder disponer de los recursos que otros se llevan para los suyos.

Los españoles que pescan en aguas de Somalia y sus alrededores y los que se comen esa pesca en España podrían ser perdonados por querer algo tan sencillo y tan razonable como faenar en paz y comer proteínas respectivamente. También se les podría perdonar el que voten a políticos que les garanticen a cualquier precio, la vida otros incluida, el trabajo y la comida.

También se podría perdonar a esos dirigentes nacionales por aliarse con sus vecinos con el fin de enviar varios buques de guerra apoyados por aviones de combate a disputarles la comida a los desharrapados somalíes, en lugar de pagar antes los derechos de pesca o incluso las multas después si se hacen trampas, como ha sucedido en muchas ocasiones con barcos españoles.

Lo que resulta imposible de perdonar es que, sabiendo cómo se machaca de forma inmisericorde a los somalíes, se les culpe y persiga cuando lo que hacen es defenderse de los verdaderos piratas.

Los piratas han sido tradicionalmente bien considerados por el pueblo, las películas y las novelas; desde que copan el gobierno, el parlamento y las multinacionales, dan asco.

Gracias a Ignacio Gutiérrez de Terán, autor de "Somalia, el abismo insondable", por sus sugerencias.

 

11/10/2009 09:45 Autor: elzurriago. Enlace permanente. Tema: Mundo. No hay comentarios. Comentar.


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